20 septiembre 2011

¿Me recuerdas? (I)

Sergio golpea con impaciencia la superficie de la máquina. Dentro, chasquidos dispersos y perezosos ruidos de engranaje se suceden sin prisa, indiferentes a la etílica agitación del muchacho. Sus amigos esperan mezclados en una marea de prostitutas y turistas imberbes, de borrachos reconocidos y profesionales del engaño, de música y alcohol en este Raval que, con el maquillaje frío de nuevas plazas y adoquinados, pretende ocultar su rancio corazón de meretriz, accesible siempre a quien pueda pagar su precio. Suspira mientras apremia al maldito cajero, que sigue desgranando lamentos en un idioma ininteligible. Fuera, a través de los cristales veteados de engrudo y restos de carteles, se intuye el paso incesante de los vehículos.

-“¡Vamos, vamos!”- musita nervioso, los dedos bailando sobre el metal, la rabia de la impaciencia anudada a su garganta. Embriagados por las calles preñadas de tugurios, protegidos de la llovizna en el acogedor vientre de cualquier bar, el resto terminará por aburrirse de su tardanza. El cajero chirría, rumia un par de esputos agónicos, y guarda silencio.

No puede creer lo que ve. Duda, se frota los ojos, y mira de nuevo.

En la pantalla, parpadeando sobre un fondo negro, las letras le interrogan en silencio.

-¿Me recuerdas?-

... Continuará...

1 comentarios:

  1. -¿Me recuerdas?-
    interesante escritura.
    saludos de carmen.

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